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La muerte detrás de la puerta: entrevista a la pareja argentina que sobrevivió a un ataque de Hamás
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La muerte detrás de la puerta: entrevista a la pareja argentina que sobrevivió a un ataque de Hamás

Una pareja argentina sobrevivió al ataque de Hamás pero resultó herida cuando los terroristas dispararon contra la abertura blindada de la sala segura en su casa en un kibutz. El dramático testimonio de Moshe y Diana Rozen en el hospital donde fueron atendidos.

Por Gabriel Michi (*)

Una puerta. Sólo una puerta separó a un matrimonio argentino de la muerte. Una puerta blindada que, aún así, fue perforada por las balas de los terroristas. Y ellos resultaron heridos en sus manos mientras con desesperación intentaban sostener el picaporte para que los extremistas no entren. Pero entraron. Y se los llevaron.

Moshe y Diana Rozen, la pareja argentina que lleva décadas unida, fueron arrastrados por los milicianos del Hamás que el sábado 7 de octubre atacaron -como en otros lugares- el kibutz Nir Itzja hasta el alambrado perimetral para secuestrarlos y llevárselos a la Franja de Gaza.

Pero ellos se resistieron aduciendo que estaban heridos y se estaban desangrando. Y, por un milagro que aún no logran descifrar, se alejaron de los atacantes y pudieron sobrevivir, aunque temieron que los ejecutaran por la espalda. Con el equipo de C5N (junto al camarógrafo Ezequiel Pizzuto y el fixer Shlomo Slutzky) los pudimos entrevistar en el hospital Hadassa Har Hatzofim, en el barrio Montes Copus, de Jerusalén.

Moshe, ¿qué fue lo que pasó ese día?
– Amaneció el día sábado que lo pensamos dedicar a la lectura y a los amigos, cuando al cabo de pocos minutos comienzan a llegar las primeras noticias de un estado de tensión y de violencia. Paralelamente también recibimos de parte de la población en la cual nosotros vivimos indicaciones para buscar resguardo porque se ha registrado una incursión extranjera -una invasión, aclara Diana- en el kibutz, cuestión que nos resultaba realmente imposible de asimilar porque viviendo en una zona de frontera durante años nosotros estamos habituados a situaciones, como por ejemplo todo tipo de misiles y agresiones de ese tipo, pero no de una invasión. Y, como dice Diana, se trataba de una invasión… O sea, efectivos militares en grupos masivos que entraron en el lugar inclusive con carros armados y muy equipados.

¿Y qué hicieron ustedes?
– Nosotros ingresamos cabina blindada para tomar resguardo frente a esta situación y paralelamente escuchamos también que, en el barrio en el cual estamos viviendo, en las viviendas vecinas se escuchaban gritos se escuchan tiros. Al cabo de pocos segundos en nuestra propia casa comenzamos a escuchar disparos… rompen la puerta de la casa y comienzan a voltear los muebles; rompen vidrios y escuchamos golpes en el lugar preciso donde nos encontramos. O sea que ya estamos prácticamente frente a la situación final. Y hay un disparo de metralla contra la puerta que se derriba y que somos heridos. Nos retiran del lugar y somos arrastrados fuera de nuestra casa. Nos llevan a la cerca de alambrado que separa las casas del kibutz de los campos trabajados por nuestra comunidad.

A Moshe y Diana se los llevaron cinco militares del Hamás vestido como tales, es decir, con trajes de fajina. Según cuenta Moshe, no eran improvisados y respondían a cierta jerarquía porque consultaban a un jefe sobre los pasos a seguir.

«El último de estos cinco se queda aferrado a nosotros, apuntando con el arma, y nos anuncian de que nos iban a llevar para la Franja de Gaza (a 4 kilómetros del lugar). Nosotros estábamos heridos, ensangrentados, teníamos una hemorragia terrible… Y en ese momento lo único que atiné a decir fue que a Gaza nosotros no íbamos a ir. Y este señor que nos tenía nos decía que sí nos llevaría a Gaza y yo le decía que necesitaba urgente una ambulancia urgente y un hospital aquí. Él insistía en que iríamos a Gaza y creo que si la discusión seguía unos segundos más iba a terminar con que nos iban a ultimar a nosotros. Pero nos dimos vuelta y nos fuimos con Diana en en ese momento…».

Ese acto de «locura» -como ellos definen- o rebeldía fue lo que les salvó la vida. Es más, cuando se iban caminando pensaron que los iban a ejecutar de un tiro por la espalda. Pero no fue así. Hoy el matrimonio cree que como los terroristas eran cinco ya no tenían más lugar en el vehículo para llevárselos. Pero fue ese desafío el que cambió el destino de los Rozen.

«Nos salvamos de esa forma y ni nos dimos vuelta para ver qué iba a hacer- el terrorista- porque capaz que se arrepentía y nos disparaba. Quisimos volver a nuestro refugio, a nuestra casa, pero ya no había refugio ni casa ni nadie, porque ellos lo destruyeron. Demás está decir que robaron todo. Un desastre», recuerda.

Por suerte, hubo un vecino que se apiadó de ellos y les abrió la puerta de su casa cuando los Rozen llegaron heridos. Los vecinos del kibutz tienen la instrucción de que si llega una persona en medio de un ataque de este tipo, por más que sea conocida y pida socorro, no deben abrir la puerta porque puede ser que los terroristas los estén usando para ingresar a ese lugar. Sin embargo, y por suerte para este matrimonio, ese vecino les abrió la puerta y los ayudó con los primeros auxilios frente a las heridas. «Se jugó la vida también en esto y me hizo un torniquete, llamó a todo el mundo para pedir ayuda», describe Moshe.

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Los Rozen estuvieron puerta de por medio con la muerte, luchando para que los terroristas no entren. Pero ellos usaron su Kalashnikov para derribar la puerta blindada y ahí quedaron cara a cara frente a lo que pudo ser el peor desenlace.

Diana, ¿temieron por su vida en ese momento? ¿Pensaron que se acababa todo?
– Nos veíamos ya muertos. Tenemos dos hijos, tres nietos, dos nueras divinas… Pensábamos que ahí nos quedamos y nunca más. Y pasó el milagro. Realmente, esto es un milagro. Es muy fuerte.

Los Rozen son argentinos pero residen en Israel desde hace décadas. Diana vive allí desde el año ’72 y Moshe desde el ’74. Y nunca vivieron una situación semejante, con tanto riesgo, tanta tensión, en un conflicto de una envergadura incomparable con situaciones anteriores, desde todo punto de vista.

Según el hombre, «nunca hubo en la historia de Israel un hecho de estas características. O sea, en la guerra de Yom Kippur, que fue gravísima, hubo 2.500 muertos, pero como las demás guerras, se liberó en las fronteras del país. Acá fueron batallas entre civiles israelíes y militares del Hamás y de la Yihad Islámica en lugares poblados por hombres civiles. Una situación muy difícil».

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¿Cuáles son las heridas que tiene, Diana?
– Me cortaron un dedo, pero vivo, ¿qué me importa? Recién estuve con la fisioterapeuta, me hicieron escribir y escribí con esta mano – se emociona la mujer, quien señala que sentir dolor hoy es una buena noticia, porque es síntoma de que está viva.

¿Y en su caso, Moshe?
– En mi caso me perforaron la mano,. Es una situación un poco más delicada -que la de Diana-porque requiere varias intervenciones… ya pasé por algunas operaciones, vamos a ver qué pasa en el futuro, pero como Diana señalaba antes, estamos contentos por el mero hecho de estar con vida.

(*) Editor de política de Newsweek Argentina, de MundoNews y enviado especial de C5N a Israel

(Artículo publicado originalmente en MundoNews.com.ar)

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