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Negocios compartidos: cómo elegir al socio indicado
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Negocios compartidos: cómo elegir al socio indicado

Por Gustavo Schutt (*)

Fundar una empresa, poner en marcha un negocio, es siempre un enorme desafío. En muchos casos, una manera de afrontarlo con más posibilidades de éxito es contar con un socio. Esto puede dotarnos de una mayor fortaleza económica, sí, pero no es la única ventaja que aporta.

La analogía de «dos cabezas piensan mejor que una» adquiere relevancia aquí. La complementariedad de los socios, con diferentes modelos mentales, se convierte en un activo valioso. Sin embargo, es necesario decidir con mucho cuidado quién o quiénes nos acompañarán.

¿Qué aspectos se deben evaluar antes de hacer esa elección? Recibo con frecuencia consultas acerca de este punto. Para atender esas inquietudes, propongo tomar como punto de partida esta breve guía que puede ayudar a tomar la decisión correcta.

Gustavo Schutt

-Visión compartida: es un factor determinante, porque la falta de una visión compartida se destaca como una de las principales desventajas cuando tenemos un socio de negocios. Esta falta de alineación en el largo plazo puede impactar directamente en la toma de decisiones diarias, generando problemas en el camino.

-Relevancia equivalente: es fundamental que el peso de los distintos componentes de la sociedad sea parejo. Cuando hay uno que es “super vital” pueden ocurrir algunas situaciones de desequilibrio. Además, la eventual retirada de un socio o desacuerdos sustanciales pueden tener consecuencias significativas para el negocio, afectando su estabilidad y dirección.

-Igualdad en la dedicación: evitar diferencias significativas en el nivel de compromiso y dedicación al negocio es primordial. Si una de las partes está más involucrada, esto puede generar resentimientos y conflictos por la carga de trabajo.

-Diversidad de habilidades: las sociedades exitosas a menudo se benefician de la diversidad de habilidades. Si, por el contrario, sus integrantes poseen habilidades similares, podría haber brechas en áreas críticas para el éxito del negocio (por ejemplo, en caso de que ninguno maneje bien los aspectos económicos, financieros e impositivos).

-Profesionalismo: es un tema clave si además de los negocios existe una amistad. Principalmente en esos casos se debe plantear esta cuestión con claridad, porque es posible que las líneas entre la amistad y el trabajo se difuminen, lo que podría afectar la toma de decisiones y la operación.

-Buena comunicación entre los socios: las fallas en la comunicación constituyen uno de los principales motivos por los cuales las sociedades se rompen. Por esa razón, debe darse prioridad a este proceso.

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Más allá de todas estas consideraciones, si se eligen los socios con el criterio adecuado, poner en marcha una empresa de a dos (o de a más) nos permitirá aprovechar las aptitudes de cada uno para abordar los desafíos y superar los obstáculos. Sin dudas, esta experiencia conjunta puede convertirse en una aventura enriquecedora y exitosa cuando se gestionan apropiadamente las dinámicas y se hacen valer las fortalezas individuales.

Bonus track. Parte de comenzar con el final en mente (además de tener una gran visión y objetivos): hacer “acuerdo de accionistas” donde pautamos muchos de los temas mencionados y que sean realmente ejecutables. Si un socio quiere “salir”, saber cómo es el proceso, y tenerlo previamente elaborado, determinación de precio y condiciones, entre otros temas, es “la herramienta” para disolver posibles conflictos futuros.

(*) Consultor especializado en Exit Planning y autor de “La reinvención del dueño”

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