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Elogio de la tijera y crítica de la motosierra: Alberto Albamonte, el liberal que llenó River, analiza la campaña de Milei
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Elogio de la tijera y crítica de la motosierra: Alberto Albamonte, el liberal que llenó River, analiza la campaña de Milei

Javier Milei salió de las PASO 2023 con medio campeonato abajo del brazo: se coronó primero en las primarias y hasta se especulaba con una victoria en primera vuelta. Pero pasaron cosas, y en las últimas semanas todo pareció desmoronarse abruptamente, terminando las generales segundo, a casi siete puntos de Sergio Massa y teniendo que hacer una alianza con quienes hasta ahora eran sus enemigos (hasta habló de darle un ministerio a la izquierda). ¿Qué fue lo que pasó? ¿Qué es lo que puede pasar?

Para analizarlo, Newsweek Argentina dialogó con Alberto Albamonte, un pionero del liberalismo en la política Argentina. Por si alguno no lo recuerda (o no lo sabe), en 1985 llenó la cancha de River como parte de su campaña liberal en la Ucedé de Álvaro Alsogaray. Cobró dos dólares la entrada y metió 75.000 personas. Por ese entonces, un joven militante llamado Sergio Massa posaba con un buzo que decía “Albamonte gobernador”.

Arriba a la derecha, un joven Sergio Massa posaba con un buzo de la campaña a gobernador de Alberto Albamonte (Foto: redes sociales)

Aunque el empresario dueño de uno de los mayores grupos hoteleros del país (el Grupo Albamonte, propietario de los Howard Johnson y los Days Inn) apoya con alegría el impulso liberal de Milei y cree en muchas de sus propuestas, también es crítico de cómo se llevó a cabo la campaña. En ese marco, analiza las posibilidades del liberalismo para la segunda vuelta, la relación con los radicales, con el macrismo y, sobre todo, con los argentinos.

¿Cómo evalúa la evolución de la propuesta liberal/libertaria desde las PASO hasta hoy?
– Fue una enorme sorpresa aquel resultado. Es la primera vez que el liberalismo consigue tantos votos. Eso es algo completamente inédito, y está mostrando de alguna manera, creo yo, un cambio de mentalidad muy importante de los argentinos, y sobre todo en la juventud. En mi época, decir que alguien era liberal era casi una mala palabra. Yo recuerdo que Bernardo Neustad decía que los de la Ucedé éramos tan pocos que cabíamos todos en una cabina telefónica. Eso me impulsó a alquilar el estadio de River: pusimos 75.000 personas, con una lluvia torrencial y encima cobrábamos las plateas a dos dólares, que en ese momento eran dos australes (fue en el año ‘85, cuando se lanzó el Plan Austral). Nosotros dijimos ahí que se podía frenar la inflación y que no se iba a privatizar ninguna empresa del Estado aunque, igual que hoy, daban pérdidas. No es que haya alguna empresa estatal que dé ganancias y otras más o menos. No, todas dan pérdidas, y en algunos casos son pérdidas monstruosas. Y esa es solo una de las variables que hacen que tengamos un fracaso tan grande como país, con una cantidad de pobres como la que tenemos, en un país que tiene todas las posibilidades. Por ejemplo, en mi rubro, el turismo y la hotelería, estoy convencido de que, si hacemos bien las cosas, podemos llegar en diez años a tomar el 5% del turismo mundial, y eso equivaldría a la suma de todas las exportaciones argentinas.

Las posibilidades son enormes, pero estamos estancados. Hay que tomar conciencia de eso. Yo, como liberal, sigo creyendo que esa es la única solución. Veremos qué sucede ahora en la elección general. Creo que nada está dicho en forma definitiva. Lamento muchísimo lo que está sucediendo, sobre todo con el radicalismo. Creo que el radicalismo mostró su última carta cuando Leopoldo Moreau fue candidato a presidente y sacó el 2,2% de los votos. Y no escarmentaron: siguen en una pelea mezquina y eso les ha ido quitando muchísimos votos en todo el país.

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¿Un acuerdo con los radicales no hubiera diluido la propuesta liberal?
– No, yo no hubiera hecho una alianza con los radicales porque, en realidad, ellos han fracasado en todos los gobiernos. Alfonsín tuvo que entregar el gobierno seis meses antes con una inflación muchísimo peor que la actual. De la Rúa se tuvo que ir en un helicóptero. El radicalismo fue muy grande hasta que Alfonsín ganó las elecciones, que fue algo impensado, así como la cantidad de votos que obtuvo. Pero luego fue una gran decepción. Después se creó toda una mitología con respecto a Alfonsín, pero nadie puede dudar de su fracaso.

¿Usted cree que “se creó una mitología” en torno a Alfonsín?
– No tengo la menor duda. Las tres denuncia penales que yo hice bajo el gobierno del Dr. Alfonsín, que tuvieron muchísima repercusión, fueron la de la importación de los pollos de Polonia que venían con radioactividad (los “pollos de Mazzorín”); una corrupción terrorífica en Tierra del Fuego aprovechando los reembolsos que daba el Banco Nación, donde se robaron US$ 1.500 millones y le costó seis años de prisión al administrador de la Aduana; y la del Banco Hipotecario, que fueron nada menos que US$ 5.000 millones, y que prácticamente quedó en la nada. Hoy creo que hay que hacer un cambio muy grande en todo sentido, pero sigo siendo optimista por el país.

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¿Cree que con el apoyo de Patricia Bullrich alcanza para dar vuelta el resultado de las generales en el ballotage? ¡Debería buscar apoyo en otros sectores?
– Los apoyos de los dirigentes tienen un valor muy relativo. La gente es independiente y vota de acuerdo a lo que le parece. Aunque Macri diga “voten a tal”, eso no implica una transferencia automática de votos. Alguno que otro podrá verse orientado. Esto es como creer en las encuestas, que no pegan una desde hace 20 años. Abas cosas tienen un valor absolutamente relativo.

¿Milei se pasó de liberal? ¿Es posible que muchas de sus propuestas hayan excedido lo que la gente estaba dispuesta a asimilar?
– Sí, creo que hay un tiempo para todo, y eso hay que tenerlo bien en cuenta. Llaga tarde o demasiado temprano. Hay que tener conciencia de los momentos que vive el país y la ciudadanía. Eso es fundamental.

Hay propuestas de Milei que realmente comparto, pero para otro momento, cuando haya otra conciencia y el comercio exterior y la macroeconomía estén en otro nivel. Lograr un cambio de mentalidad excede las posibilidades que te da la gente.

En ese sentido, hablar de un plan de 35 años y de medidas de primera, segunda y tercera generación, ¿puede asustar al votante de perfil más republicano?
– Si la campaña en general hubiera sido diferente, seria, haciendo que cada uno de los candidatos expresara claramente lo que quería hacer, y no llena de agravios, insultos, descalificaciones (los debates fueron lamentables, muy negativos), yo creo que se podría haber avanzado en algunas cosas. No lo cuento para hacer una referencia personal, pero uno de los primeros proyectos que presenté para ser diputado nacional fue la eliminación del Banco Central y del retorno a la Caja de Conversión, que era un sistema que le permitía a la Argentina entrar entre los países más grandes del mundo. Con la creación del Banco Central y la emisión espuria de moneda, comenzó la inflación, y con la inflación vino la pobreza.

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Volviendo al hecho de que Milei está intentando formar una especie de alianza de centroderecha. ¿Cree que eso significaría “domar al león”, como dicen algunos de sus detractores? De hecho, hoy parece dar marcha atrás en muchas de las iniciativas lanzadas en campaña.
– Bueno, es algo que puede pasar… Pero a mí no me asusta eso. Una de las cosas notables que hizo Milei fue hablar de plazos largos, mucho más cumplibles, más realistas. El que dice “mañana resuelvo todo” no está diciendo la verdad. Todos lo sabemos. Entonces, hay gente que se va a sentir más tranquila con el apoyo de algunos dirigentes que respeta, mientras que otros se van a sentir traicionados en sus principios. Demntro del liberalismo, como en todas las fuerzas políticas en el mundo, hay distintos grados de convicción. Lo que para mí es razonable, tal vez a otro le parezca una barbaridad.

Bueno, Milei ha hecho campaña con una motosierra, un símbolo de recorte rápido y salvaje.
– Bueno, yo creo que eso asustó un poco. Como también asustó una campaña que hizo el gobierno respecto al aumento de las tarifas. Siempre el voto argentino fue bastante conservador, sobre todo a la hora de elegir presidentes. El famoso “cajón de Herminio Iglesias” tuvo una importancia vital, porque la gente pensó que volvía el peronismo más salvaje, sumado a la denuncia de Alfonsín del pacto militar-sindical, que creo que era falso, pero creíble. También asustó a la gente, que venía de una dictadura. Hay imágenes que son muy fuertes y que, sin un buen equipo, sin una capacitación, pueden volverse negativas. Por supuesto que hay que recortar por todos lados, porque estamos llenos de ineficiencias, pero de ahí a decir “entro con la motosierra y rompo todo”, hay una diferencia

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