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Nico Francella: “Nunca pensé en ser actor; me permití que se diera de manera natural”
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Nico Francella: “Nunca pensé en ser actor; me permití que se diera de manera natural”

Por Fernanda Arena – 

Nicolás Francella se divide entre la actuación, la producción y la gastronomía. Pese a tener un apellido reconocido y prestigioso en el medio artístico (su padre es el actor Guillermo Francella), eligió hacer su propio camino.

Tuvo una infancia y adolescencia similar a la de sus amigos y recién después de terminar la secundaria incursionó en la televisión. Empezó a estudiar publicidad pero sintió que no era lo suyo. Fue entonces cuando le hizo caso a sus impulsos y comenzó a trabajar como productor meritorio en “El hombre de tu vida” (ficción que protagonizaba su papá).

“Cuando empecé a estudiar publicidad sentí que no era el lugar, me cambié de facultad pero tampoco me convencía. En cambio, cuando arranqué a laburar sentí algo muy diferente”, recuerda sobre su comienzo laboral.

Y a veces la vida tiene reservada alguna que otra sorpresa: “Nunca pensé en ser actor. Me permití que se diera de la manera más natural posible. Tuve oportunidades cuando era chico y dije que no. Siempre me gustó la realización, el caos, el talk back y lo que pasa en el control de un estudio de TV. Conocer el detrás de cámara hizo que me animara y empezara a presentarme en castings. Y así se dio naturalmente”.

En este sentido, “Una flor en el barro”, película que protagoniza y que desde el 23 de noviembre está disponible en Star Plus, también marca su desembarco en la producción audiovisual, un regreso al origen, una faceta que había quedado postergada ante su crecimiento como actor. “Se abrió una puerta para sumarme a la estrategia de comunicación de la peli y al armado del tráiler y me encantó”, dice.

Nicolás Francella en «Una flor en el barro»

N: -En los últimos años se le dieron protagónicos en cine y series: “En la mira”, “Un crimen argentino” y “Carmel, el crimen del country”, ¿Es consciente de que ya está jugando en las grandes ligas?
-Soy consciente pero lo dejo a un costado rapidísimo, no me gusta prestarle atención desde el ego. Valoro muchísimo todo. Me sirve verme para corregir cosas pero nada más.

Como parte de ese camino personal le pone el cuerpo a la historia de “Una flor en el barro”, un relato que conmueve e invita a pensar sobre las carencias del sistema educativo en la Argentina y la desigualdad de oportunidades de los chicos con menos recursos. Su personaje, Francisco Cardoso, es un maestro que toma una suplencia en una escuela pública en una zona olvidada. El destino le pone enfrente a Sofia (Lola Carelli), una alumna de ocho años que le despierta un interés particular. La niña tiene un potencial cognitivo muy superior y comienza un camino cuesta arriba para ubicarla en una dinámica que haga avanzar sus habilidades a pesar de la miseria que la rodea.

“Este profe viene de suplencia en suplencia y en el último trabajo le toca un aula de chicos de nueve años. Conoce a Sofía, que tiene una inteligencia superior. Hace lo posible para que se le dé lugar y se le abra un camino. Es un arduo proceso y un camino complicado”.

¿Está preparado el sistema escolar para dar alojo a los chicos “superdotados”?
-No, de hecho la peli muestra el recorrido de dificultades que atraviesa mi personaje para ayudar a potenciar y desarrollar el talento de una alumna superdotada. Es una historia tierna, cruda, dura… Desde el momento que me la ofreció Nico Tuozzo (director con quien trabaja por segunda vez) me emocionó y entusiasmó un montón. Tuve una buena intuición. Confío mucho en lo que me pasa cuando leo un libreto. Fue un rodaje intenso, con calor, con los últimos coletazos pandémicos de 2021 pero funcionó todo muy bien.

Vemos una lucha contra el sistema educativo que refleja lo que pasa en el día a día, ¿Qué es lo que más lo conmovió de esta historia?
-Hay un montón de casos de niños superdotados, y cuando se investigó sobre todo lo que ocurre cuando esos chicos y chicas nacen en lugares carenciados, se llegó a la conclusión de que no hay una estructura estatal y social preparada para poder hacerse cargo de ellos. Más allá de eso, lo más triste es saber que estos alumnos están yendo al colegio para comer, más que para formarse.

¿Cómo fue la experiencia de rodar con chicos?
-Fue muy linda. Me llevo muy bien con los niños, me divierten. Una vez había actuado en teatro con chicos de entre ocho y diez años como en este caso. Para el rodaje, el desafío fue lograr que se sientan realmente interesados. Hicimos el juego de la silla, poesías con rimas, básicamente jugamos…sólo que había una cámara que lo fue registrando todo.

¿Cómo era usted como alumno?
-No fui un buen alumno. Me sentí muy distinto cuando terminé el colegio y enseguida empecé a trabajar.

Se lo percibe tranquilo y seguro de las decisiones tomadas, ¿Coincide con un momento introspectivo de su vida?
-Puede ser, viene por ahí. Desde hace un tiempo busco tener mayor contacto con la naturaleza, hacer las cosas que me gustan, viajar… También hago yoga Ashtanga (una forma de yoga dinámico que considera un cuerpo flexible y saludable como la base para desarrollar la parte espiritual).

De cara a 2024 Nicolás espera el estreno de dos producciones extranjeras que lo tienen entre sus créditos. En España, participó de “Galgos”, donde interpreta al personaje de Oscar Martínez en su juventud. A su vez, participó de una producción estadounidense: “The Fishermen and the Penguin”, donde comparte cartel con Jean Reno, aunque no lo cruzó en el rodaje. “Antes del mundial filmé en Santander, España. Estuve muy en contacto con Oscar Martínez. Hice de él de joven. Es una serie que se estrena a principios del año que viene”, adelanta.

¿Cuáles son sus proyectos fuera del medio artístico?
-Abrir un segundo Mailo, mi emprendimiento gastronómico. Ahora hay uno en Nordelta y tenemos planeado abrir otro en Capital. Lo tenemos pensado para comienzos del año que viene, marzo calculo.

¿Como productor tiene pensado algo?
-Me gustaría producir entretenimiento, traer algún formato de afuera. Tengo amigos de la vida que están súper metidos con eso y seguramente surja algo relacionado. Y tengo una asignatura pendiente…

¿Cuál?
-Sacar fotos. Me encanta sacar fotos. El hermano de un amigo mío es un foquista groso y me está recomendando que cámara comprarme. Tengo muchas ganas de empezar.

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