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El imbatible encanto de Aspen: viaje al exclusivo epicentro de la nieve y el poder
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El imbatible encanto de Aspen: viaje al exclusivo epicentro de la nieve y el poder

Por Rolando Klempert

Newsweek estuvo en el centro de esquí más glamoroso del planeta. La meca del turismo invernal de los EEUU y el mundo, por dentro. Cómo es la sede del poder económico y político durante un trimestre de cada año. Por qué es la capital global del networking de elite. También un espacio premium de entretenimiento, placer y estilo, con la nieve como impecable marco.

Cuando noviembre llega a su fin, más o menos para el Día de Acción de Gracias, la tranquila y hermosa gran aldea de Aspen, en el estado de Colorado (en el centro-oeste de los EEUU), empieza a poblarse de personas y de colores mientras la nieve lo cubre todo. Apenas unas 7.000 personas viven allí durante el año, pero para diciembre la cantidad de gente se habrá multiplicado exponencialmente hasta superar las 60.000.

Todos quieren esquiar en Aspen al menos una vez en la vida. Es aspiracional. En el imaginario social, confirmado por la televisión y Hollywood, Aspen es el símbolo de la exclusividad, del lujo, del glamour. Presidentes, empresarios, celebridades, deportistas, modelos, todos hacen un lugar en su calendario invernal para descender por algunos de los blancos cerros del destino emplazado en medio de las famosas Montañas Rocallosas, y allí tomarse la foto con su traje de nieve, o en plan navideño y junto a la familia al pie de los leños, con su infaltable taza de chocolate caliente.

Pero no todos pueden. Porque Aspen es realmente exclusivo. A tal punto, los lugareños y quienes trabajan allí suelen repetir con humor un viejo dicho local: “Esto es una selección natural por precio”.

Es que Aspen se coronó como la meca del lujo y el poder de los EEUU, al menos entre diciembre y marzo. Obama pasa allí unos días, y también Jeff Bezos. Y Paris Hilton, las Jenner, los Kardashian, Donald Trump, Justin Bieber y la dueña de Wallmart, Alice Louise Walton, la mujer más rica del mundo. Un poco en broma (y otro poco no) aseguran que allí no solo están las estrellas, sino que también están “los que les pagan los sueldos a las estrellas”.

Como se comprenderá, pisar el mismo destino que ellos no es nada económico. Algunos pagan una habitación de hotel hasta US$ 10.000 para estar lo más cerca posible de ese entorno, aunque está claro que hay opciones más económicas: se puede alquilar un pequeño apartamento en la ciudad desde US$ 150 la noche.

RICA HISTORIA

El poder y el dinero están en el ADN de Aspen, que nació como un campamento para las minas de plata instaladas en sus montañas. Cuando la fiebre de la plata llegó a su fin, el pueblo quedó en el abandono durante décadas. Pero en 1950 se abrió allí el primer centro de esquí y resultó un éxito, al punto que en pocos años tuvo un desarrollo exponencial y se convirtió en el destino de nieve por excelencia. Hoy, afirman, entre la ciudad y el complejo de Aspen Snowmass acumulan una capacidad para alojar a más de 60.000 personas.

Hotel St. Regis, en Aspen

Para dimensionar también lo que significa Aspen como centro de poder, cada año desde 2005 se celebra allí el Aspen Ideas Festival (AIF), un evento auspiciado por el mismísimo Jeff Bezos al que van a disertar presidentes, líderes de todo tipo (políticos, económicos, religiosos, académicos y sociales), los mayores empresarios del planeta, innovadores, periodistas reconocidos, jueces y artistas e intelectuales de todo tipo. Algunos suelen llamarlo, con admiración y picardía, “el festival del lobby”. Tal como se puede imaginar, asistir al encuentro, verlos de cerca e incluso compartir un coffee break tampoco es para cualquiera.

La empresa Aspen Snowmass administra los cuatro cerros disponibles para la práctica del esquí, el snowboard y sus innumerables disciplinas vinculadas, y también la comercialización de paquetes turísticos, el alojamiento, el transporte interno (que es gratuito), los restaurantes, las cafeterías, las tiendas de recuerdos y cada negocio vinculado. Todo está centralizado y bajo control porque “acá nada puede fallar”, explican.

Son solo tres meses de intensa actividad en los que la gente paga sin dudar por una experiencia perfecta desde que llega (desde Denver, que está a unos 350 kilómetros; o el aeródromo local, si es que el viajero tiene avión privado, claro) hasta que se va.

Pero hay una quinta montaña. Tal vez la que pone en evidencia lo exclusivo que puede ser esta comunidad de excelencia que se congrega en Aspen. Su verdadero nombre es Red Mountain, pero todos la conocen como “Billonaire Mountain”. En 2019 se vendió allí una propiedad por US$ 49,5 millones y marcó un verdadero récord. La más barata, dicen, cuesta US$ 2,5 millones, pero el promedio ronda los US$ 25 millones.

LUXURY DE MONTAÑA

Aspen tiene cuatro cerros, cada uno de los cuales tiene sus particularidades (“Four Mountains, two towns”, aseguran en Aspen Snowmass). Pero hay que saber que, aunque se los puede visitar a todos y cada uno tiene su impronta, lo cierto es que tienen pistas para diferentes niveles, y algunos de ellos no están preparados para los principiantes.

Por ejemplo, el cerro Aspen, que tiene casi 3 kilómetros de pista esquiable a unos 3.500 metros sobre el nivel del mar, no tiene pistas para novatos: todas son para esquiadores intermedios, experimentados o profesionales.

En cambio la montaña llamada Snowmass sí es ideal para quienes se inician. Es el cerro más grande del destino (más que los otros tres juntos) y cuenta con 94 pistas, en algunas de las cuales se pueden recorrer sencillos senderos con pendiente leve. Pero también allí está la que es considerada “la pista más larga de la región”. Longshot, que mide 8,5 kilómetros de largo, el sueño de todo esquiador.

Buttermilk, por su parte, es tal vez la mejor opción para principiantes, con una amplia gama de propuestas para ellos, incluso como espectadores, porque allí suelen llevarse a cabo los Winter X Games.

Hotel W Aspen

Pero la joya para los amantes de la nieve y de la adrenalina es Highlands. Con su punto máximo arriba de los 3.700 m.s.n.m., al cual hay que llegar a pie y con los esquíes al hombro, propone un vertiginoso descenso hacia el fondo de una olla (llamada literalmente “Highland Bowl”).

Como se señalaba, al estar todo unificado por Aspen Snowmass, todo fluye y también su sistema de pases, que se pueden comprar de manera conjunta, de modo de ir un día a uno y al siguiente, a otro, sin problemas. El valor del pase por día individual completo es de US$ 189 (de lunes a viernes), pero hay promociones para quienes viajen con paquetes de 10 días (el más caro sale US$ 1.113 para esquiar 7 de los 10 días). Si se compra a través de una agencia de viajes, es probable que todo esté incluido en la tarifa final.

En cuanto al alojamiento, las posibilidades son múltiples. Desde luego, en la ciudad hay hoteles, departamentos y cabañas, con un amplio abanico de precios. Pero no hay dudas de que lo ideal es pasar la noche lo más cerca posible de la montaña, con la posibilidad de prácticamente salir esquiando de la habitación o el lobby.

Y también hay estilos para todos los gustos. Para los amantes del lujo clásico siempre va a estar el mítico St. Regis, un ícono de Aspen; y para quienes disfrutan del lujo moderno, el exclusivo W Aspen. Ambos son gestionados por el grupo Marriott, y en los cuales estuvo alojado Newsweek para vivir la experiencia en primera persona.

El St. Regis Aspen Resort, ubicado al pie del cerro Aspen, es un símbolo de este destino turístico. Sus pasillos probablemente pueden contar la historia de Aspen y al recorrerlo se respira sofisticación. Se trata de una experiencia de lujo y buen gusto, con mayordomo las 24 horas, un spa de primera línea, boutiques de alta gama y hasta su propio festival de vinos de nivel internacional.

W Aspen, en tanto, está a pocas cuadras de allí, pero ofrece un tipo diferente de experiencia, porque su enfoque está puesto en lo lúdico. Ostenta unas impresionantes vistas, una propuesta inmersiva en el destino blanco y una terraza abierta que es la envidia de todos sus competidores: una parada obligada para los visitantes.

Finalmente, un capítulo aparte merece la gastronomía. Según Aspen Snowmass, en cada uno de los cuatro cerros hay una opción para cada paladar, con lo mejor de la cocina internacional y los sabores y productos más auténticos de esta región. De hecho, cuatro de estos establecimientos cuentan con estrellas Michelin, y aseguran que el destino es el que mayor cantidad de estrellas tiene por habitante. Una tentación irresistible.

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