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El divertido espectáculo de la decadencia K: de tragarse un sapo a tragarse un elefante
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El divertido espectáculo de la decadencia K: de tragarse un sapo a tragarse un elefante

El espectáculo de la destrucción del kirchnerismo es una belleza. Cuando una fuerza política entra en decadencia es cuando pueden verse estas exhibiciones patéticas. Hasta ayer parecía que el dedo de CFK imponía a Wado de Pedro acompañado de Manzur. En otras palabras, un barrabrava de La Cámpora acompañado de un dinosaurio tucumano.

Los kirchneristas ya empezaban a acomodar el discurso bancando a De Pedro y diciendo que el sapo de Manzur era una necesidad revolucionaria. No hay nada más desopilante que ver y escuchar a los progres cuando entran en el ridículo y la marginalidad, y hacen cabriolas discursivas para disimular lo que es obvio: se hacen los progres, pero apoyan a millonarios y a señores feudales. 

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El extraordinario problema es que, mientras hacían cabriolas con Manzur y hablaban de Wadito, se enteraron de que esa fórmula no corría más. Los políticos del PJ se percataron de que eso los conduciría al desastre total.

El único dogma que respetan todos los peronistas es que, cuando se pierden votos, se pierde dinero. Las mansiones, los coches caros, los viajes, etc., son cosas que requieren dinero y el dinero proviene del poder. La pesadilla de un peronista es perder todo el poder porque es justamente de ahí de donde vienen los negocios espurios, que son la especialidad de la casa PJ.

Le comunicaron a CFK que con Wadito no iban ni a la esquina y que querían un candidato que les garantizara un mínimo de poder y que fuera competitivo. Terminaron con Massa que, sólo en una fuerza política que perdió el rumbo, puede ser considerado competitivo: el ministro de Economía de la inflación desatada es el epítome de la competitividad para los dinosaurios del PJ.

Dedicar tu vida a juntar poder y dinero te hace olvidar el soporte fundamental de las fuerzas políticas: tener continuidad y renovación en la aparición de dirigentes para contar con ofertas electorales que puedan tener peso en la opinión pública.

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CFK llegó a presidenta porque la puso el marido. Cuando le tocó elegir e imponer,  eligió a gente como Boudou (de vicepresidente) y a Alberto Fernández (de presidente). Llenó de dinero a La Cámpora para tratar de promover al inútil de Máximo, que nunca pudo superar la imagen de hijo bobo y caro que refleja ante la amplia mayoría de los argentinos. Intentó con De Pedro y terminó con Massa. Y, aun así, sigue habiendo una multitud de zombis que repiten que es una gran estratega.

El espectáculo que nos deparará CFK será una belleza: condenada por la Justicia y sin poder. Ver caer a los autoritarios es uno de los hechos más disfrutables que nos proporciona la historia.

Estos días serán para apreciar los comportamientos de los que se sienten progres y son K, una de las especies más bobas de la Argentina. Todavía estaban viendo cómo se tragaban el sapito de Manzur y lo justificaban diciendo que “todo era por tener de candidato a un hijo de la generación diezmada”. En minutos pasaron de eso a saber que tienen que militar a Massa, que es millonario, que hace política para enriquecer empresarios amigos, y quien alguna vez dijo que echaría a los ñoquis de La Cámpora.

Kicillof, Máximo, Wado De Pedro y Massa, al lado de Cristina (Foto: NA)

Del hijo de la generación diezmada al padre de los bolsillos argentinos diezmados. Massa, el que se dice amigo de los EE.UU. Massa, aquel guapetón de la inflación desbocada. Por esto y por mucho más, los progres pasaron de tragarse un sapo a tragarse un elefante. La capacidad de tragar de esta gente es conmovedora. Van a perder por demolición con una candidato al que desprecian. Siempre fueron despreciables, pero ahora dan un poco de risa. 

Massa hace lo que un buen peronista: te tira la casa abajo y luego te da una tarjeta y te ofrece una casa prefabricada por buen precio. No tienen nada virtuoso para ofrecer. Massa representa el peor gobierno de la historia, la gestión económica de 120 % de inflación anual y más de 40 % de pobreza. Son eso. 

El kirchnerismo residual quedará como una fuerza marginal que se instalará fuera del sistema a partir del año próximo. Eso es lo que se vio en Jujuy y preanuncia un patrón de comportamiento a futuro. Van a generar actos de violencia para desestabilizar al futuro gobierno. Son una minoría, pero tienen dinero de la corrupción, milicias civiles que se han alimentado de fondos públicos, y a la izquierda trotskista que siempre se comporta como la prostituta del kirchnerismo.

Cuanto peor, mejor

También cuentan con el coro amplificador de medios, universidades cooptadas y  los que se hacen llamar “organismos de derechos humanos”, que han vendido su alma al diablo y que son, además, cómplices de las violaciones de derechos humanos que vienen del lado de los K o de los gobiernos feudales del PJ.

Los que, a través del silencio, fueron cómplices de la desaparición y segura muerte de Cecilia en Chaco y alimentaron a violentos en Jujuy.

Ese escenario futuro requiere gobernantes sin complejos, que defiendan la legalidad y el derecho de los que quieren vivir en paz, sin que grupos marginales y violentos les roben la vida. No se es autoritario por defender a las instituciones y por asegurar la circulación y los bienes de los ciudadanos. 

Hay que grabarse lo que pasó en Jujuy y tenerlo presente para combatir, dentro de la ley y con mucha firmeza, a los que usen falsos discursos políticos para colocarse fuera del sistema y desestabilizar. Si se gana esa partida, el próximo gobierno podrá mostrar que defiende a los ciudadanos de los autoritarios. Se trata de destrozar la herencia nefasta de los kirchneristas y convertirlos en un mal recuerdo.

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