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José Luis Espert: “Cuando digo ‘cárcel o bala’, es porque lo dice la ley”
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José Luis Espert: “Cuando digo ‘cárcel o bala’, es porque lo dice la ley”

Cuando se cumple un nuevo aniversario del 20 de diciembre de 2001, aquella fatal jornada en la que 39 personas perdieron la vida como consecuencia de la represión del entonces presidente Fernando De la Rúa, se espera una vez más una jornada de gran tensión en Buenos Aires.

Una crisis económica, política y social de grandes dimensiones, un severo plan de ajuste por parte del Gobierno (esta vez el de Javier Milei), una amenaza de masivas marchas y movilizaciones y el anuncio de la aplicación de un protocolo antipiquetes por parte de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, parecen conformar un cóctel explosivo.

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En diálogo con Newsweek Argentina, el dirigente, exdiputado y excandidato a senador de Juntos por el Cambio, José Luis Espert, puso en contexto las reformas económicas de Milei y del ministro Luis Caputo y aseguró que antes de “llegar al cielo” es necesario atravesar “el purgatorio”.

Además, se refirió al posible conflicto que podría suscitarse este miércoles y aseguró que “este 20 de diciembre el delito de flagrancia va a ocurrir de manera continua”, por lo que espera que el Gobierno garantice el orden y, eventualmente, meta presos a “los cabecillas” de las agrupaciones que corten el tránsito.

 

Teniendo en cuenta las medidas económicas ya anunciadas por el Gobierno, ¿se puede trazar una perspectiva de cuándo podrían a comenzar a verse resultados positivos, es decir, lo que Milei llamó “una luz al final del camino”?
– Antes me parece importante contextualizar la respuesta. Argentina en los últimos 60 años estuvo seis veces en una situación casi idéntica a la esta; seis veces en las cuales se estuvo al borde del precipicio. Las anteriores seis veces Argentina, estando al borde del precipicio, se tiró. Crisis homéricas, gigantescas. Pasó con el Rodrigazo; la “tablita” de Martínez De Hoz; el Plan Austral que terminó en la hiperinflación; el plan de Convertibilidad que terminó la crisis de 2001-2002; el plan de los Kirchner que tuvo una crisis en el 2008-2009; y luego la crisis del 2018-2019 con Marcri. Ninguna fue una crisis chiquitita, todas gigantescas. Provocaron elecciones anticipadas, caídas de gobiernos o pérdidas de la reelección, en fin. Otra vez Argentina se encuentra en esta situación, y hay un nuevo intento de evitar caernos del precipicio. Sería importante que esta vez salga bien y se mantenga esta suerte de llegar al borde y no tirarnos. No hay paraíso para un pecador sin pasar previamente por el purgatorio; un adicto no puede ver la luz sin antes pasar por un síndrome de abstinencia. Argentina es un país así: para los creyentes es como ese pecador; y para los no tan creyentes la similitud es con ese adicto. Lo que hay que tener claro es que Argentina hoy o se tira otra vez por el precipicio, o pasa por el síndrome de abstinencia o el purgatorio para poder ver la luz. Entonces, respondiendo a cuándo pueden verse la luz o el cielo…, bueno…, primero hay que tener claro que el purgatorio y el síndrome de abstinencia existen y van a ser prolongados.

José Luis Espert. FOTO NA: MARIANO SANCHEZ

¿Las medias les parece que están bien encaminadas?
– Yo creo que, en conjunto hay cosas que sí, claramente. La necesidad de un profundo ajuste fiscal que el día de mañana lleve a una reforma monetaria; a una reforma del Banco Central, más una reforma estructural gigantesca que implique desregular la economía; una reforma del Estado; una reforma laboral; y una reforma previsional, es indiscutible. Este conjunto de cosas es lo que se llamaría “el purgatorio” o “el síndrome de abstinencia”. Por lo tanto, yo no voy a pronosticar ahora “hasta cuándo”, porque esto hace 60 años que Argentina, llegando al borde del precipicio, se tira. Hoy tenemos otra vez la oportunidad de tomar el camino correcto que alguna vez se tomó en el pasado, pero nunca se sostuvo y se termina abandonando y tirándonos por el precipicio.

Una de las ideas que expuso Milei en su campaña y en su discurso es que buscará que estas reformas sean más duraderas, para dejar atrás las crisis cíclicas que usted menciona. ¿Eso se consigue una vez atravesado ese “purgatorio”?
– Yo escribí un libro en el 2017 que se llama “La Argentina devorada”, que cuenta por qué Argentina cada 10 años tiene una crisis homérica. Esta vez tenemos un presidente que tiene un diagnóstico adecuado. Acá hay un problema fiscal serio, hay un problema de las leyes laborales, hay un problema de una economía muy cerrada, de una economía muy regulada. Estas cosas el presidente las ha abarcado hasta ahora con un diagnóstico adecuado.

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En una edición de nuestras Charlas Newsweek Marcelo Longobardi sostuvo que esta vez el ajuste se estaba realizando partiendo de un piso sumamente alto de inflación y pobreza, y que eso sumergía a la Argentina en “un territorio desconocido”. ¿Coincide en ese análisis?
– No, a mí no me parece que sea desconocido. Como decía, Argentina estuvo seis veces en esa situación y las seis veces se tiró por el precipicio. Si el país nunca tuvo estos niveles de pobreza y sin embargo se tiró, a lo mejor esta vez, dados estos niveles de pobreza, no se tira. Si alguien pensara “no, con estos niveles de pobreza, el ajuste es insostenible”, se va a volver a tirar y va a tener una gran crisis, que significa un híper, un súper ajuste, no un ajuste. Entonces, podría yo decirle “no, mirá, todo lo contrario, justamente por los niveles de pobreza que tenés, esta última vez no te tenés que tirar; date vuelta, retrocedé y hacé lo que tenés que hacer”.

¿Estamos en una situación peor a la de 2001?
– La verdad que no tiene para mí mucho sentido decir que esta situación es peor que alguna de las anteriores seis veces. Es una situación crítica, y no sé si es mejor o peor que las otras seis vece. La verdad, tanta punta al lápiz no le sé sacar. El Rodrigazo, para aquel que es grande, sabe lo que. La crisis de Martínez de Hoz sabemos lo que fue. La hiperinflación ya la vivieron algunos más jóvenes. Lo mismo que la de 2001-2002. Son todas crisis severísimas.

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Todo esto empieza a plantear un escenario de conflicto, que este 20 de diciembre podría tener un primer episodio, porque el Gobierno lanzó un protocolo antipiquetes y parece obvio que mucha gente saldrá a la calle a reclamar. ¿Cree que el Gobierno puede controlar esta situación para seguir adelante con las reformas?
– A ver, algo muy importante: los que dicen que empiezan a manifestarse este 20, lo hacen a cuenta de lo que eventualmente puede llegar a venir por culpa de este gobierno. O sea, acá estamos asistiendo a protestas frente a un ajuste que todavía no comenzó.

Es sin dudas una protesta con claro tinte político, porque mucho de lo malo que va a venir en los próximos meses tiene que ver con lo que se recibió de herencia del gobierno anterior. Comparado con lo que hizo el gobierno anterior, esta gente no hizo absolutamente nada.

Entonces las manifestaciones que se hacen este miércoles son a cuenta de lo que eventualmente puede venir, que tampoco va a tener que ver, en el corto plazo, con las medidas anunciadas. Si protestaran después de un año de gestión, ya obviamente no le podemos echar la culpa al gobierno anterior; pero lo que viene en los próximos meses es todo culpa del gobierno anterior. Se está tratando de administrar esa herencia para no terminar en una crisis como en la que terminamos las seis veces anteriores. De hecho, uno de los grandes protagonistas de mañana es Belliboni, que ha dicho que “cuanto peor le vaya a Milei, mejor para la gente”. Bueno, Belliboni ya empezó a acabar la zanja.

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Tras el anuncio del protocolo, usted escribió en sus redes sociales la frase “cárcel o bala”, respecto al accionar que deberían tener las fuerzas de seguridad. ¿Cree que eso es lo que pasará este 20 de diciembre?
– Más que lo que yo considero que el gobierno debe hacer, el Gobierno ya ha anunciado medidas, y a mí me parecen medidas hasta ahora muy acertadas. Me parece bien el protocolo antipiquetes que publicó la ministra de Seguridad, y también las que la ministra del Capital Humano, Pettobello, ha tomado diciendo que el que corta las calles pierde el subsidio. Voy un poquito más atrás para contextualizar. La Constitución argentina, que es la ley fundamental en cualquier país, dice claramente en su artículo 14 que un derecho de los argentinos es transitar en libertad por las calles de este país. Y lo dice de manera explícita. Ahora, en ese mismo artículo, el artículo 14, la Constitución argentina habla de que otro derecho de los argentinos, además de transitar libremente por las calles argentinas, es el derecho a la libertad de expresión, el derecho a expresarse, a manifestarse, y a asociarse. Esos derechos dan origen a un derecho implícito, que es el derecho de protesta. Pero el derecho de protesta nunca puede estar por encima del derecho explícito de la libertad de transitar. Por eso hay un Código Penal que en el artículo 194 establece claramente que cuando una protesta corta los servicios esenciales, está violando el Código Penal y merece cárcel.

Obviamente, cuando hay un artículo de un código -que en este caso es el Código Penal- que dice que corresponde cárcel, y quien viola la norma se resiste a la cárcel, no dice que hay “un chas-chas en la cola” o un espaldarazo, sino “bala”. Será una Taser, bala de goma, camión hidrante, gas pimienta, lo que sea. Yo estoy hablando solamente de lo que dice la ley, no estoy hablando de lo que yo quiero que ocurra. Cuando digo “cárcel o bala”, es porque lo dice la ley; el Estado tiene el monopolio del uso de la fuerza que le corresponde por ley.

José Luis Espert (Foto: Mariano Sánchez – NA)

¿Y cómo cree que va a actuar la Justicia en este caso? ¿Va convalidar que se reprima…?
– …No, no, no. ¡Guarda! Ese es otro equívoco que hay. Existe la flagrancia. La flagrancia es cuando usted descubre flagrante a una persona delinquiendo, como en este caso, impidiendo que se suministren servicios esenciales como el Metrobús (lo cual está penado por el artículo 124), la policía debe actuar de inmediato apresando a la persona que comete el delito de impedir que se presten los servicios esenciales cuando uno corta cierta calle o avenida. Así que, si la policía quiere, puede intervenir. No hace falta la intervención de un juez. Este 20 de diciembre el delito de flagrancia va a ocurrir de manera continua, porque probablemente se corten los suministros esenciales como el transporte público en la Capital Federal. Así que, si hay decisión política -que ojalá que el gobierno la tenga-, no sólo el Gobierno ha dicho que va a cortar los planes a que corten las calles, sino que además deberían ir presos, por lo menos, no digo 20.000 personas, pero sí por lo menos los cabecillas. Entre cortarles el chorro de la plata y los suministros a los que manifiestan cortando calles y poner presos los cabecillas, a la larga estas manifestaciones van a desaparecer. Qué es lo que tiene que ocurrir, además. Porque, repito, los planes sociales tienen que ir directamente a los que necesitan un plan social. Tiene que desaparecer la intermediación, que es lo que posibilita estas manifestaciones, que requieren plata para trasladarse, por supuesto.

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