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Haceme «¡shock!»
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Haceme «¡shock!»

Por Carlos Fara (*)

No estamos nostálgicos por el spot publicitario que hizo famosa a Susana Giménez, perteneciente al jabón Cadum, sino a lo que se viene en materia económica y de gestión para la Argentina.

Todo quedó todo tan desarreglado que al nuevo presidente no le quedan muchas alternativas que recurrir a cambios drásticos para poner en caja la macroeconomía. Vale decir que lo mismo hubiera hecho cualquiera de los otros 4 candidatos a presidentes, incluida Bregman, detalle más, detalle menos.

La pregunta que se hace todo el mundo es si la sociedad argentina podrá soportar un ajuste colosal como el que se propone.

La primera respuesta que cabe es que los habitantes de este país ya experimentaron otros ajustes muy severos con Alfonsín, Menem y Duhalde, además de otros de menor cuantía. El contrargumento es que la tolerancia social era otra en esos momentos, sin redes sociales. Es verdad, pero…

Acá están, estos son, los soldados del León

El colega Ignacio Labaqui cita que existe un libro sobre defaults soberanos que se denomina “Esta vez es diferente”. El argumento es que antes de cada crisis financiera alguien advierte que hay una burbuja, y se le responde “sí, tenés razón, pero esta vez es diferente”. Por eso están lo que creen, como Macri, que ahora la sociedad está más madura que hace 8 años atrás para comprender que se debe tomar un brebaje amargo pero necesario para curarse.

Los gobiernos de minoría son problemáticos en el margen de un régimen presidencialista. En Latinoamérica hubo varios casos de mandatos con poco poder parlamentario propio que, al trata de hacer un ajuste, terminaron mal. Mucho más si, como se supone en este caso, no estaría la mano salvadora de un fondo de dólares que amortigüe la cirugía mayor. A saber: Bucaram, Collor de Melho, Carlos Andrés Pérez, Mahuad, Lasso, Sánchez de Losada. Algunos no eran minoritarios, pero al final se quedaron más solos que Adán en el día de la madre.

Aquí viene el gran tema de cómo diablos se construye una red de contención política con propios y ajenos. Hasta aquí el team Milei ha actuado con bastante pragmatismo y moderación, lo cual da cuenta que “será loco, pero no come vidrio”.

Vayamos viendo las dificultades.

De león a zorro: la transformación pragmática de Milei

Los que aportan funcionarios ¿también aportarán apoyo parlamentario? ¿Hasta qué punto si la cosa se pone feo? Lo vamos a ver en funcionamiento dentro de muy poco. Lo más probable es que esos apoyos ejecutivos se traduzcan en votos en el Congreso, al menos en una primera etapa.

Pero, ¿qué pasa si con esos aliados no alcanza? ¿Cómo se seduce a los que están en la otra orilla para que se mojen al menos las rodillas de vez en cuando, si no hay carnada en la lata?

 

Los apoyos que se negocien, ¿conviene hacerlos en el marco de un gran acuerdo, o caso por caso? El tema es si la contraparte quiere una macro negociación, porque si no, “the second best” será la estrategia del “paso a paso”, cual Mostaza Merlo.

En política todos los acuerdos siempre están “escritos en el agua”. Esto significa que si un oficialismo no tiene un dedo en el gatillo que se active frente al incumplimiento de la otra parte, todo puede caerse de la noche a la mañana. Para eso hace falta: a) un arma, b) municiones y c) astucia para psicopatear a la contraparte.

Un último punto es ¿qué pasa si la política va por un lado, pero la calle y/o la opinión pública van por el otro? Este presidente asume enfrentando una doble crisis, que es la económica, por un lado, y de representatividad política, por el otro. Mucho de su capital político inicial seguramente se desgastará al tomar medidas antipáticas, lo cual no significa que no lo pueda recuperar con el tiempo si va calmando la inflación, la principal demanda ciudadana. En ese sentido, él y el resto del sistema político pagarán costos.

La Argentina outsider y su revolución de la plaza (digital)

Dicho todo esto, Milei tiene a favor dos cuestiones.

Su matriz de outsider haría que tenga menos miedo a los costos políticos, ya que su vida política puede durar mucho o nada según los resultados; él vino a refundar la Argentina con un componente mesiánico. Puede ser un elefante en un bazar, pero con la fuerza del paquidermo también puede tirar un templo abajo.

A diferencia de Macri, De la Rúa y Alfonsín, este es el primer presidente no peronista que llega con parte de una base popular y puso en aprietos al movimiento justicialista. Eso le da una capacidad de interpelación que le generaría oxígeno cuando esté contra la espada y la pared.

Como la gran mayoría querrá que le vaya bien a Milei, ergo a la Argentina, incluso muchos que no comparten ni su modelo ni sus modos, vamos a regalarle al león tres consejos.

No se desenfoque, presidente: lo van a evaluar por los resultados con la inflación, no tanto por cómo lo haga.

No se tiente con cosas loables, pero poco relevantes para su público (como hacía Macri, cuando se llenaba la boca hablando de su política exterior o de la desregulación aérea).

No se tiente con el optimismo iluso: acá no habrá brotes verdes, ni segundo semestre, ni lluvia de inversiones en el corto plazo, ni los empresarios lo van a amar si la tasa de ganancia no se reproduce.

Carlos Salvador Milei: el pragmatismo al poder

La Argentina tiene 46.000.000 de habitantes: nada es sustentable a la larga pensando solo en 26 millones.

Sin hacer nombres, porque sería odioso, los top de la historia argentina se contradijeron hasta el infinito y dejaron polémicas eternas. Si tiene que quemar la parte preferida de su biblioteca, quémela. Bilardo lo va a admirar.

(*) Consultor político, titular de Carlos Fara & Asociados y presidente de la IAPC

 

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