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Amanda de la Garza: “Los museos hoy tienen un papel muy importante en la construcción de espacios democráticos”
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Amanda de la Garza: “Los museos hoy tienen un papel muy importante en la construcción de espacios democráticos”

Por Mariana Gioiosa

Especializada en Arte Latinoamericano, Amanda de la Garza, subdirectora artística del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía comparte su mirada acerca del rol actual de los museos, la integración a la colección de artistas relegados, la conquista de nuevos públicos y desafíos profesionales.

Es una prestigiosa curadora de arte mexicana, socióloga, antropóloga e historiadora del arte, reconocida internacionalmente por encarar el desafío de posicionar el arte latinoamericano en el ámbito internacional. Su trabajo de los últimos años se relaciona también con darle visibilidad a talentosas artistas mujeres, injustamente ignoradas por el circuito del arte de su tiempo.

Desde 2012 a 2019 se desempeñó como curadora adjunta en el Museo Universitario Arte Contemporáneo de la UNAM, en México (MUAC) y en el 2020 asumió la dirección. En esta institución, ha curado y coordinado más de 30 exposiciones de reconocidos artistas, entre los que destacan: Harun Farocki, Hito Steyerl, Vicente Rojo, Leandro Katz y Jeremy Deller.

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Sus líneas de investigación se han enfocado en la relación entre arte contemporáneo y literatura, así como la videoinstalación y la fotografía documental. De la Garza ha publicado entrevistas, reseñas y artículos de divulgación, además de destacados ensayos sobre literatura, poesía, danza contemporánea y fotografía. Su intereses y formación interdisciplinaria le permiten tener una visión más amplia sobre la función de los museos en la actualidad.

Luego de un largo proceso de selección, acaba de asumir el puesto de subdirectora artística en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. La curadora es la responsable de llevar a cabo los programas de exposiciones y públicos, así como supervisar los proyectos de restauración y la gestión del registro en el museo.

Dejó Latinoamérica para trabajar en Europa, pero siempre desde su compromiso con la región y haciendo un aporte desde sus intereses y conocimientos adquiridos.

¿Cómo vive este momento en el que recién asume el cargo de subdirectora artística en el Reina Sofía?
– Es un momento muy emocionante para mí, para mi carrera, de mi vida personal, en términos de continuar este camino que elegí. Como bien dices, lo que me interesa es aportar algo desde mis habilidades, desde el conocimiento adquirido en mi trayectoria. Además, trabajar en equipo que es algo que a mí me gusta mucho hacer, para lograr una visión consolidada y alcanzar los objetivos artísticos de la institución.

Algo muy valioso en Ud. son estos intereses muy diversos que tuvo en su formación académica, primero se formó como antropóloga, luego como socióloga y más tarde decidió dedicarte al arte. ¿Qué le aporta esta formación interdisciplinaria a esta nueva función?
– Creo que estos diferentes intereses hablan de una curiosidad muy grande. A lo largo de mi vida tuve mucho interés en aprender sobre distintas disciplinas. Las ciencias sociales me dieron una base teórica bastante sólida que me permitieron tener una visión más amplia de lo que significa un museo y un quehacer institucional.

Para mí un museo de arte no se trata de hacer solo exposiciones sino también es un espacio público, es decir un espacio social en donde es posible activar otro tipo de tejido y relaciones sociales más allá de las exhibiciones y funciones relacionadas con el patrimonio.

¿Cuál cree que es el rol de los museos en el siglo XXI?
– Además del rol social del cual hablábamos, tiene un papel muy importante en construir espacios democráticos y aún más en momentos donde hay tanta tensión social y pérdida de estos lugares. El museo debe proponerse como el lugar donde se respeten los derechos ganados, se promueva la libertad de expresión desde el libre pensamiento y la crítica porque el arte contemporáneo indaga sobre la realidad, el contexto y propone revisiones de orden histórico conectadas con el presente. En el caso del MUAC o el Reina Sofía buscamos un perfil que promueva un diálogo a nivel global, un diálogo que no se vuelva exclusivamente local.

Se desarrollaba profesionalmente en la sociología y la antropología, ¿cómo fue que se acercó a las artes visuales?
– De una manera orgánica e intuitiva, ya que desde joven he tenido mucho interés por el arte. Me interesaba inicialmente la fotografía, y el mundo de la imagen era algo que realmente me fascinaba. Desde que era estudiante me gustaba pensar la relación entre la visualidad y las ciencias sociales. Después conocí a artistas que estaban comenzando sus carreras. Esa relación con los artistas fue fundamental y me llevaron a escribir de manera consistente sobre arte. Entonces mi entrada fue a través de la escritura y más tarde comencé a curar proyectos y formarme de manera más clara en historia del arte y la curaduría, hasta que finalmente tomé la decisión de dedicarme profesionalmente al mundo del arte.

Asumió la dirección del MUAC en el 2020 cuando los museos debieron reinventar la manera de comunicarse con el público, exhibir sus colecciones y construir nuevas alianzas para sobrevivir ¿Qué recuerda de esta experiencia y qué herramientas quedaron de ese momento?
– Yo asumí al inicio de febrero y el museo cerró a mediados de marzo de ese año. Generamos en tiempo récor una programación entera que tuviese una estructura, que pudiésemos mantener en términos de constancia y que mantuviese la relevancia social del museo, seguir existiendo sin un espacio físico. Y así fue cómo surgió la sala 10, una sala virtual donde se reproducen videos y variedad de formatos digitales. En este ciclo que comenzó con una exhibición «desmaterializada» de Francis-Alys se renovaba la programación cada 15 días y a medida que fue pasando el tiempo la fuimos espaciando y actualmente es anual.

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Luego de la pandemia muchos museos han manifestado su interés por atraer más visitantes. ¿Qué le parece que podrían mejorar los museos para atraer a otro tipo de público?
– Hay muchas estrategias de acuerdo al tipo de público del que se hable, depende mucho del contexto en el que se desarrolle un museo, y cuales sean sus prioridades. Por ejemplo, en el MUAC hemos dedicado en los últimos años de mi gestión a desarrollar estrategias con públicos infantiles, que permitan construir una relación entre estos grupos y el museo. Que no sea a través de una enseñanza propiamente de la historia del arte sino de lo que despierta el arte en relación con la imaginación y el pensamiento. Finalmente creo que la mayoría de los museos están interesados en atraer a los públicos jóvenes y la gran pregunta es: ¿cómo ser una opción para los públicos que están más interesados en la música, en las redes sociales? y tiene que ver con pensar el museo como un espacio donde puedan ocurrir no solo exposiciones sino también otras opciones culturales.

¿Tiene algún ejemplo con este objetivo que considere exitoso?
– Cuando trabajaba para el MUAC, para el aniversario hicimos un concierto con María Daniela, una artista electropop mexicana de los 90 que tuvo mucha relación con el campo de arte contemporáneo pero que luego ella siguió desarrollándose en su proyecto musical. Fue un concierto muy grande en la explanada del museo que permitió un cruce intergeneracional entre un público que la escuchaba en sus comienzos y un público muy joven que ahora también la escucha en una versión vintage. De esta manera, el museo pudo abrirse a otro tipo de contenido, sin perder su identidad, y que permitió que por primera vez venga un conjunto de jóvenes que nunca habían visto a un museo como una opción para asistir.

El Reina Sofía también ha mostrado signos de este acercamiento, por ejemplo, en el marco de la feria ARCOmadrid 2024 hubo justamente un concierto con dos mujeres DJs, que una de ellas es también artista visual, en unas salas vacías del museo. En este sentido, el Reina Sofía sigue la línea de otros museos que reflexionan sobre el espacio que brinda esa institución como lugar para estar, para convivir y no solamente como un sitio para aprender sobre historia del arte. Además, este museo tiene un programa muy interesante de artes vivas (danza, performance, teatro) que es un canal muy importante de conexión con los públicos.

¿Cuál cree que ha sido su mayor contribución en los museos hasta el momento?
– Como directora, en la decisión de avanzar en la revisión de artistas mujeres históricas y contemporáneas para que haya una compensación en las colecciones del aporte que han hecho las artistas, es una deuda histórica en todos los museos y lo consideraba muy importante en una institución como el MUAC. En el Reina Sofía me interesa avanzar en construir redes de pensamiento con América Latina y otras regiones, de una manera más constante y fluida, porque el museo es un detonador en términos de investigación de problemas contemporáneos.

¿Qué piensa sobre la integración de otras voces como los artistas afroamericanos en Estados Unidos?
– Creo que es muy importante integrar de diferentes maneras a las voces existentes en el campo artístico, y como dices, en el caso de museos que están en el norte global las tareas son diferentes a los museos en otras zonas. Por ejemplo, en EEUU se preocupan por incorporar a las comunidades afroamericanas y las comunidades latinas o lo que ellos llaman Latinex, pero falta un conocimiento muy grande en ese país sobre Latinoamérica en términos de la representación en los museos.

En relación a Latinoamérica, ¿cuáles son los cambios que ha notado en los últimos años? ¿Cómo se fue posicionando el arte de la región en el mundo?
– Es un arte muy potente y con una historia muy rica. Creo que no ha tenido suficiente visibilidad a nivel institucional fuera de la región, todavía hay un gran trabajo por hacer para dar a conocer en un sentido más amplio.

El Arte Latinoamericano, si aún esa categoría se puede plantear, además de desarrollar prácticas en referencia a lo que pasaba en Europa o EEUU, tiene una historia propia, que estaban ocurriendo de manera simultánea a lo que estaban planteando las vanguardias en otros países. También existe un intento de encasillamiento de las prácticas artísticas en América Latina hacia un solo tipo de arte, como la identificación de arte político y eso también ofrece una visión muy limitada.

El Museo Reina Sofía tiene obras de artistas argentinos como Alberto Greco, Roberto Jacoby y Fernanda Laguna, además de otros artistas latinoamericanos.
– El Reina Sofía hace más de una década que ha tomado el liderazgo de coleccionar arte latinoamericano y ha hechos muestras muy importantes pero que para mí lo fundamental no es hacer muestras o coleccionar sino ofrecer una visión que permita ampliar el horizonte sobre lo que significa las prácticas artísticas en una región. Creo que parte de mi papel en el Reina y en confluencia con la visión de la institución que dirige Manuel Cegade, caminaremos para ir construyendo estos puentes con América Latina para dar una continuidad a ese trabajo y para estar también en sintonía con un discurso contemporáneo que plantea una mirada distinta a como se consideraba tradicionalmente los museos y más en España donde hay una relación histórica compleja entre ese país y Latinoamérica.

¿Cuáles son los otros desafíos que se vienen en esta nueva etapa junto a Manuel Cegade en el Reina Sofía?
– Yo creo que los grandes desafíos tienen que ver justamente con las preguntas: ¿cómo continuar con esta relación con América Latina?, ¿desde qué lugar y cómo hacer del museo un espacio social?, ¿cómo mantener al mismo tiempo una posición equilibrada entre la escena local y la escena internacional de las prácticas artísticas?

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Su rol actual abarca la colección del museo, la edición, la relación con el público, entre otras responsabilidades. ¿Cómo articula todas estas funciones?
– Es un rol que busca transversalizar la visión del museo, bajo mis tareas está desarrollar en colaboración con los equipos los diferentes programas, desde la programación pública, el programa editorial, la parte académica de la programación pública, el plan de colecciones, el plan curatorial. Todo esto teniendo en cuenta la visión del director Manuel Cegade. En ese sentido yo entiendo mi función como una transversalización de esos objetivos y armonizar las diferentes áreas en un museo que tiene una gran estructura y creo que es importante lograr en una institución que las áreas se comuniquen, que compartan estos objetivos comunes, y que eso permee en la programación que desarrollen los equipos. Son muy importantes para este objetivo las tareas de gestión interna.

Este museo contiene una colección con obras muy significativas para la historia del arte. ¿Tiene alguna obra favorita en el Reina Sofía?
– La colección del Reina Sofía es muy basta y tiene obras referenciales de la historia del arte como El Guernica, que es relevante por el contexto en el que esa obra fue hecha, la guerra Civil Española. No tengo una obra favorita más bien me apasiona el mundo de las colecciones, como están articuladas. El museo tiene una colección muy basta que abarca desde el siglo XIX hasta la actualidad, entonces ese marco histórico tan amplio hace que la colección tenga una riqueza enorme y que sea un material de trabajo importantísimo. Yo vengo de un museo de arte contemporáneo y la posibilidad de hacer cruces entre diferentes tiempos históricos me parece fascinante, se pueden trabajar arcos temporales que son muy interesantes y lo considero un gran reto y al mismo tiempo me resulta un gran gozo poder trabajar con esta colección.

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