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Viaje a Italia sin escalas
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Viaje a Italia sin escalas

Con más de 33 años de presencia en el país, La Parolaccia – cuyo significado es mala palabra o palabrota– se institucionalizó en el colectivo como sinónimo del buen comer: calidad, cordialidad y una atención destacable. Con una propuesta que mantiene intacta la esencia a lo largo de su historia logrando distinguir el verdadero sabor de la cocina italiana y mediterránea, su carta gira en torno a platos simples y originales al mismo tiempo, porque en cada uno de ellos se nota la mano artesanal, ese toque de distinción que queda grabado placenteramente en la boca.

Traspasar las puertas de este clásico de Buenos Aires –ahora también desembarcó en la concurrida calle Presidente Roberto M. Ortiz, en el emblemático barrio de Recoleta–, es un viaje sin escalas a Italia. Un amplio sector al aire libre antecede la entrada al restaurante y brinda una conexión directa con la naturaleza: grandes árboles rodean las mesas de mármol y cómodas sillas de metal, cada una resguardada por una sombrilla y calefacción individual, ideal para la época fría del año y un “hotspot” para esos días de verano.

El espíritu ítalo se hace presente en cada detalle como en el aperitivo de bienvenida, cada comensal es recibido con un Campari con tónica y una rodaja de limón para estimular el apetito. Y con la llegada de una de las mejores paneras de Buenos Aires a la mesa, el mozo aconseja entre una gran variedad de platos que incluyen opciones aptas para veganos, vegetarianos y celíacos. Para cumplir con la tradición italiana, comenzamos con un “Antipasti” para compartir entre dos que, según nos dijeron, es el clásico de la casa, el cual incluía jamón crudo, bocconcini de mozzarella, tomates secos, gruyere, spianata, morrón, alcaucil, oliva ascolana y mortadela con pistachos. Pero esto recién empezaba… dentro de su completa carta donde las pastas son protagonistas por excelencia – sobresalen 19 pastas frescas elaboradas de forma artesanal con ingredientes 100% italianos–, continuamos con las sugerencias de unos Fusilli al fierrito Don Corleone -veggie- con oliva, ajo, aceitunas negras, alcaparras y pomodoro fresco y saboreamos los Spaghetti AI frutti di mare, un must del lugar con almejas, langostinos, calamar, vieiras, chipirones y mejillones. ¡Ojo! También proponen risottos, carnes rojas y blancas que tientan con su variedad de opciones y combinaciones para los paladares más exigentes. Dentro de la generosa carta de vino, elegimos un vino tinto para maridar con nuestros platos principales, pero también ofrecen vinos dulces y champagne, hasta coctelería clásica y de autor. El broche dulce de la noche fue el Tiramisú al mascarpone acompañado por el mejor café de grano tostado italiano de Segafredo Zanetti.

El secreto de La Parolaccia son sus preparaciones frescas y cargadas de sabor, así como su pasta artesanal elaborada en el local, lo convierten en el spot  ideal para quienes buscan una experiencia de placer gastronómico para todos los días, con productos de calidad y una estética cuidada.

Parolaccia “fatto in casa”

Para vivir la experiencia en casa, el restaurante propone una carta con una selección de sus platos estrellas para el servicio de take away y delivery, y para acompañar la velada proponen descagar su lista de Spotify. Y si de sorprender a un ser querido se trata, a través de su tienda online se pueden adquirir tarjetas giftcard para obsequiar lo mejor de la gastronomía mediterránea.

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