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Guillermo Francella: “Creo en la buena energía, en la buena vibra y en cómo eso mueve montañas”
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Guillermo Francella: “Creo en la buena energía, en la buena vibra y en cómo eso mueve montañas”

Por Fernanda Arena

Guillermo Francella tiene en sus manos el premio con el que todo actor fantasea, el mejor reconocimiento que un artista puede alcanzar: el apoyo del público de manera incondicional. Ese anhelo que lo desvelaba más de una noche cuando daba sus primeros pasos en la actuación y la inestabilidad económica era una constante: “Yo era jovencito, iba a pedir un crédito en el banco y cuando les decía a qué me dedicaba automáticamente me bajaban el pulgar”.

Sin embargo, su carrera se convirtió en una de las más exitosas de la Argentina, y su triunfo como actor es rotundo. Hoy, a sus 68 años (y con más de 40 de trayectoria) mantiene esa relación idílica con el público. El mismo que lo ha reconocido en televisión, cine y teatro.

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Como ejemplo no tan lejano, acaba de ganar el Premio Platino del público a “Mejor Interpretación Masculina” por la miniserie “El Encargado” -disponible en Star Plus-; y “La extorsión” (su más reciente protagónico en pantalla grande) alcanzó el segundo puesto en la taquilla general detrás del tanque de Hollywood “Super Mario Bros” durante su primera semana en cines locales.

También arrasó en teatro. Junto a sus compañeros de “Casados con hijos” llenó 93 Gran Rex durante la temporada de verano en Buenos Aires y se prepara para despedirse definitivamente de Pepe Argento con funciones en Córdoba a mitad de año.

Con la pasión por la actuación intacta aconseja a los jóvenes que sueñan con experimentar un recorrido parecido al suyo: “La clave está en la perseverancia y en mantener la mente positiva”. Desde Madrid, a donde viajó para ser parte de la décima edición de los Premios Platino, la gala que celebra lo mejor del cine y las series iberoamericanas, Francella reflexiona sobre todo esto.

N: ¿Qué consejo le daría a aquellos actores que recién empiezan y fantasean con poder vivir de esto?
– Tengo dos hijos actores y siempre lo hablamos. Es la profesión más hermosa que les pude haber transmitido, si sienten que su vocación es esa. Tener una vocación es algo indescriptible. Hay chicos que terminan la edad escolar, se meten en Medicina, Arquitectura o Administración de empresas pero no tienen la menor idea de si les gusta o no. Si ya tenés una vocación definida y sabés lo que querés, después que te vaya bien o mal es otro tema.

El secreto está en la constancia, tenacidad, perseverancia, en no bajar los brazos. Va y viene, es una profesión muy especial…, a veces es frustrante. Yo era jovencito, quería pedir un crédito en el banco y cuando les decía que era actor no te lo daban porque nuestra inestabilidad salarial es tremenda.

Arranca un programa, sale dos o tres semanas al aire y lo levantan. Después se quedan un año sin trabajo. Eso no está bueno. Y no lo digo para desalentar. Al contrario, lo digo para insistir en la perseverancia y en el poder de la mente. Creo en la buena energía, en la buena vibra y en cómo eso mueve montañas. Cuando hay mucha fe y mucha seguridad en lo que uno encara, ¡se da! Se termina dando. ¡No es sencillo, pero se logra!

Francella

¿Qué representan para usted los Premios Platino?
– Son como el Oscar de Latinoamérica. Es maravilloso lo que sucede aquí: los contenidos que hay, el jurado, el trato con los talentos, todo es fantástico. Muy contento en este caso con el premio del público y con el reconocimiento del jurado, en ambos casos por mi trabajo en “El encargado”. Es maravilloso. El del público es el mejor reconocimiento, porque uno trabaja para ellos. Sueña con que la gente se sienta identificada con los personajes que hace.

¿Se despide finalmente de Pepe Argento?
– Sí, vamos a estar en Córdoba dos semanas en cartel a mitad de año. Y sí, se despide. En principio es muy difícil amalgamar todo, reunir a todo el elenco. Los compromisos de cada uno, más Luisana viviendo en Vancouver. Todos con sus compromisos laborales. Fue hermosísimo lo que vivimos. Fue increíble, hicimos 93 funciones llenas de bote a bote en el Gran Rex. Una cosa maravillosa, emotiva. Un clima mundialista. Fue indescriptible.

UN PILOTO EXTORSIONADO

Dirigida por Martino Zaidelis, “La extorsión” cuenta la historia de Alejandro, un experimentado piloto aeronáutico. Amante de su profesión, esconde un secreto: una condición médica que implicaría su retiro inmediato. Los Servicios de Inteligencia lo descubren y muy pronto lo extorsionan, exigiéndole que transporte unas misteriosas valijas en la ruta Buenos Aires-Madrid sin hacer preguntas.

Martino Zaidelis, dirigiendo a Francella en “La extorsión”

N: Felicitaciones también por la repercusión que ha tenido “La extorsión”…
– Esperé mucho esta película. HBO nos permitió una ventana en cines de unas siete semanas y eso nos jugó a favor. La opción para el espectador de poder verla en cines es lo que todos deseamos. Es un género para ver en pantalla grande. A mi puntualmente los thrillers me apasionan. Me gusta mucho como espectador y poder vivirlo como intérprete me encanta. Desde el primer momento en que me dieron el guión, lo que más me atrajo fue el universo de la adrenalina que genera algo puntual, fortuito, algo que a cualquier mortal le puede ocurrir y que le cambia la vida de un día para el otro. Eso me vuela la cabeza.

Le tocó interpretar a un piloto aeronáutico, un personaje diferente, ¿Cuál fue el mayor desafío?
– Teníamos que estar a la altura de los thrillers que vemos siempre de Hollywood. Cuidar cada escena, que tenga la mayor verosimilitud en cada momento, que tenga intensidad, que no afloje, que no haya mesetas. Y esto empezó a fluir y coincidimos todos: “Es por acá”, dijimos. Y cuando vimos que al público le gustó tanto como a nosotros, nos sentimos muy satisfechos.

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Si tuviera que elegir a un acompañante para hacer un vuelo de Buenos Aires a Madrid, ¿A quién elegiría: Leo Messi, Woody Allen o Rubén Paz?
-Hay una anécdota con cada uno. Lo quiero mucho a Rubén, a Woody también, pero elijo a Leo. Lo quiero tanto, y después del Mundial aún más.

¿Le quedó algo por decirle a Woody Allen? Tengo entendido que coincidió en un restaurante de Nueva York y que el encuentro fue un tanto fallido…
-Hubiera querido tener fluidez con el inglés. Es tan paralizante no saber el idioma. Y mirá que lo intenté, pero soy una madera. Me cuesta, tengo la gramática pero me falta conversación. Yo te armo la frase con el adverbio y el auxiliar pero mientras tanto el hombre ya se fue. Tengo que correr por Broadway para alcanzarlo.

Lo elige a Messi entonces, ¿qué le diría?
– Que me hizo muy feliz. Que me ha hecho muy feliz siempre. Lo conozco a él y a su familia. Su madre me vino a ver al teatro con su hermana. Hemos estado comiendo en más de una ocasión. Lo quiero y lo admiro muchísimo. Nos ha hecho tan felices y es tan simple y tan humilde. Tan sencillo, tan pibe común pese a ser un gigante. Es un ejemplo en lo deportivo y en lo personal.

Messi tiene una riqueza humana fantástica. Y me parece que finalmente se hizo justicia. Viste como somos los argentinos de exitistas. Hasta siendo un genio como él lo combatían. En más de una ocasión escuché cosas que no podía entender sobre él. Por suerte tuvo una revancha maravillosa y hoy todos caen a sus pies. Jamás lo cuestioné en mi vida y siempre lo admiré.

Le propongo el siguiente ejercicio: si fuera el piloto de la Argentina y nos llevara en un vuelo internacional con turbulencias, ¿qué nos diría para calmarnos?
– Desde que tengo uso de razón tiene turbulencias y tormentas, y nunca se logra ese equilibrio anhelado. Yo como piloto trataría de llevarlo a destino evitando cualquier cumulonimbus sin que pueda afectarlos y que pueda llegar a destino sin ningún coletazo. No sé de quién depende. Yo nunca quise ser escéptico porque la desesperanza es lo peor que te puede pasar. Dios quiera que el país salga adelante pero nunca nos resulta sencillo. Nunca es algo que uno lo puede vivir pleno.

En Argentina no se puede proyectar. A los que tenemos hijos nos da mucho dolor que nadie pueda proyectar, que no puedan encontrar equilibrio. Pero bueno, mi esperanza no la pierdo. Ojalá que encontremos un rumbo. No sé si se trata solo de conductores, creo que es un problema de la sociedad también. No soy pesimista, soy optimista, Dios quiera que la Argentina salga a flote. Yo tengo la esperanza, no bajo los brazos como argentino.

Tampoco vamos a bajar los brazos y tenemos la esperanza de que Racing salga campeón de la Copa Libertadores…
– Ay, Dios te oiga, es mi sueño…

Sus ojos brillan, se ilumina su mirada, sonríe. Parece estar en un sueño, y no lo vamos a despertar.

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